Capítulo XVIII
Maximiliano
Entro a casa agotado después de un día interminable en la empresa. Antes de cerrar la puerta, la veo bajando las escaleras: su mentón alzado, la mirada altiva y amenazante. Sé que va a reclamarme de inmediato.
—¿Cómo se te ocurre tratar así a Scarleth? —me reprocha antes de que pueda siquiera cerrar la puerta.
No le hago caso. Cierro la puerta tras de mí y sigo mi camino, el agotamiento y la molestia en mi pecho no desaparecen, y no estoy de humor para soportarla. Paso