Capítulo XVII
Maximiliano
No dormí nada. La rabia me corroe, me envenena cada pensamiento. Camino de un lado a otro en mi despacho, los puños cerrados, recordando una y otra vez la cara de Fernando, su voz, sus malditas palabras poniéndose de parte de Camila.
¿Defenderla? ¿A ella?
Algo no encaja.
¿Y si siempre supo más de lo que aparentaba? ¿Y si… él fue el amante con el que Camila se revolcó?
La idea me quema por dentro, me enciende la sangre. Fernando, el que siempre estuvo cerca, mi primo, m