Capítulo XXXVIII
Scarleth
La cena ha terminado, y el ambiente entre nosotros se ha vuelto más denso, más medido.
—Estuvo deliciosa —digo con una sonrisa suave, girando la copa de vino entre mis dedos.
Maximiliano asiente apenas, con ese gesto distante que me enerva y me atrae al mismo tiempo.
—Me alegra que te haya gustado —responde, sin apartar la mirada del vino en su copa.
Lo observo con detenimiento, buscando una grieta en esa máscara fría que siempre lleva puesta.
Doy un sorbo lento, deja