Capítulo CXXXVI
Máximo
—¿Cómo pudiste robarle a la empresa? —escupe Fernando, el rostro rojo de pura rabia.
Fernando frunce el ceño con tanta fuerza que casi parece que se le marca en la piel.
Su mirada me atraviesa, cargada de una furia contenida que me duele tan solo verla.
Estamos en una acalorada discusión cuando vemos que Rafael aparece en la entrada.
Su mirada es suficiente para helarnos. No está nada contento al vernos así.
Su voz sale baja, dura como acero.
—Al despacho. Ahora mismo.
No