Capítulo CXLIII
Camila
Lo primero que siento…
es frío.
Un frío que no viene del aire.
Viene de adentro.
De los huesos.
Del alma.
Intento moverme.
No puedo.
Mis párpados pesan toneladas.
Parpadeo.
Una vez.
Dos.
La luz blanca me atraviesa.
Me arde.
Gimo bajito.
—Camí…
Esa voz.
La reconozco incluso dormida.
Max.
Intento hablar.
No sale nada.
Solo un suspiro roto.
—Amor… tranquila… ya estás aquí… conmigo…
Siento su mano.
Apretando la mía.
Como si tuviera miedo de que me vaya.
Como si yo pudiera des