Capítulo CXLIV
Maximiliano
No recuerdo en qué momento dejé de respirar normal.
Desde que entré a este hospital…
Desde que vi a Camila conectada a cables…
Desde que entendí que mis hijos están en manos de una loca…
Mi pecho no vuelve a funcionar igual.
Estoy sentado a su lado.
No me he movido.
No quiero moverme.
Tengo miedo de que, si me levanto, todo se derrumbe.
La observo dormir.
Su rostro está pálido.
Sus labios secos.
Sus cejas fruncidas incluso dormida, como si ni siquiera en sueños pudier