Nadie toca a mis hijos

Capítulo CXLIV

Maximiliano

No recuerdo en qué momento dejé de respirar normal.

Desde que entré a este hospital…

Desde que vi a Camila conectada a cables…

Desde que entendí que mis hijos están en manos de una loca…

Mi pecho no vuelve a funcionar igual.

Estoy sentado a su lado.

No me he movido.

No quiero moverme.

Tengo miedo de que, si me levanto, todo se derrumbe.

La observo dormir.

Su rostro está pálido.

Sus labios secos.

Sus cejas fruncidas incluso dormida, como si ni siquiera en sueños pudiera descansar.

—Perdóname… —susurro—. Perdóname por no estar ahí…

Acaricio su mano.

Está tibia.

Gracias a Dios.

—Te prometí protegerte… y fallé.

Mi garganta se cierra.

Nunca me había sentido tan inútil.

Tan pequeño.

Tan incapaz.

Un hombre con dinero, con poder, con contactos…

Y no pude evitar que se llevaran a mis hijos.

Golpeo suavemente la pared con el puño.

Sin hacer ruido.

No quiero despertarla.

Pero necesito sacar esta rabia.

Porque me está matando.

—Max…

Su voz me congela.

Levanto la mirada.
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP