Capítulo XCII
Máximo
Me encuentro en mi departamento, con un vaso barato de vino en la mano. Ni siquiera sé para qué regresé… nada me ata aquí. Ni siquiera Scarleth, que despreció mi amor. Yo sí la amaba, de verdad.
Y para rematar, no dejo de pensar en el día que vi a Clarissa: tan afectuosa con Maximiliano, tan cómplices como siempre. Como si el mundo jamás hubiera sido injusto con ellos… mientras yo me hundo.
No me hallo. Necesito dinero y no sé qué hacer. Nunca he trabajado, y apostar no sir