Capítulo LVIII
Maximiliano
Me acerco a mi hermana. Verla frente a mí se siente como un sueño, como algo que estuve esperando toda mi vida sin saber cuándo llegaría. No pienso, no dudo… simplemente camino hacia ella.
Cuando por fin la tengo a unos pasos, todo dentro de mí se quiebra.
La tomo entre mis brazos y la abrazo con fuerza, como si temiera que pudiera desaparecer otra vez. Ella se aferra a mí, escondiendo el rostro en mi pecho, y los dos lloramos sin poder contenernos. Todo lo que vivimo