El inicio de la semana siguiente fue extraño. El lunes, Arthur despertó de muy mal humor. No sabía qué le ocurría. Algo lo preocupaba, pero no sabía qué. Estuvo todo el día con un humor de perros. El martes, me sentía rara. Como cuando tienes un presentimiento, pero aún no te das cuenta de que realmente es un presentimiento, hasta que pasa algo malo. Solo me había sentido una vez así en mi vida y fue cuando mi madre murió. En la tarde, Arthur me citó en su oficina. La sorpresa que me llevé cuan