Siete años después…
Estaba sumida en mis pensamientos, mirando por la ventana que formaba una pared en mi oficina y que me mostraba todo el centro de la ciudad. El día estaba gris, como mi vida en esos días. Para ser el último viernes de enero, estaba muy feo. No paraba de pensar en la semana anterior, en esos siete hermosos años de matrimonio, en todos los momentos que habíamos vivido con Arthur y nuestra familia. Me sentía nostálgica. Me sentía triste. Pero era imposible que estuviese todo el