Después de esa noche de viernes, todo cambió, definitivamente. El lunes siguiente, Arthur se quedó en casa durante la mañana, hizo que sus abogados fueran a la casa y los atendimos en la oficina.
—Señores, buen día, gracias por venir tan temprano.
—Señor Brown, no hay problema— comentó Natanael amablemente —Díganos en qué podemos ayudarlos.
—Necesito que…— Arthur me dio una mirada fugaz —Asesoren a Ivanna en todo lo relacionado a su unión en los negocios. Como sucedió el viernes pasado, Ivanna