Capítulo 36. Una nueva desgracia
—¡Ignacio! —gritó Renata asustada al ver el cuerpo del padre de su hijo tirado sobre el piso y lo peor para ella fue ver el rostro de Carlitos, el niño estaba más pálido que una hoja de papel.
—¡Papá! —gritó el pequeño saliendo de su estupor, siendo el primero en correr al lado de Ignacio— ¡Papá! —lo llamó.
El dolor que Ignacio sentía le impedía hablar, cuando salió al jardín había estado tan enojado que no se percató de que no estaba solo y fue tarde cuando intentó reaccionar, aun así, esquivó