El día se acabó más pronto de lo que hubiese querido, la compañía de Emmet me hacía más amena la vida y no puedo decir que mi corazón no se contrajo al darme cuenta de que en aquella noche no me podría acompañar. Lo comprendía, no podía ser tan egoísta y comprendía mejor que nadie el cansancio emocional que mi novio cargaba encima.
Insistí mucho para que dejara de lado su orgullo y comprendiera que, si había algo con lo que la vida me había bendecido era con una prosperidad económica de la cual