–Cuando alguien experimenta la pérdida de un ser querido, la persona puede sentir un dolor abrumador, desorientación y desesperación. A menudo, el mejor apoyo que podemos proveer no son palabras sino la generosidad de nuestra presencia. –las palabras del sacerdote eran lo único que se escuchaba en aquel sitio de quizás cinco metros por seis y medio, con unas veinticinco o treinta personas dentro sin incluirme– A veces, un toque con la mano y una mirada o un abrazo considerado pueden comunicar m