La clínica tenía un aura oscura, mucho más oscura de lo que sería de forma habitual. Las enfermeras hablaban entre murmullos y secaban su rostro. Algunos pacientes hacían casi lo mismo y cuando subí al piso en donde estaba Lía el ambiente era aún peor.
Toqué la puerta esperando oír un “Adelante” de su parte. No tardó más de dos segundos y me asomé dentro encontrándome con aquellos preciosos ojos café que parecían acabados de abrir.
–¿Te desperté?-- pregunté apenas entré y me sonrió adormecida.