–LÍA–
Me sentía aterrada dentro de aquella máquina, no era la primera vez que entraba en ella sin embargo nunca dejaba de sentir el mismo miedo. Estaba sola en un espacio que no tenía más de setenta centímetros de diámetro, el largo tubo se sentía como una minúscula jaula y aunque sabía que contaba con la total atención del doctor Braxton y de su equipo, tuve que obligarme a cerrar los ojos y respirar con calma, manteniendo el control de mi mente y recordandome que esto no tenía por qué estresa