El viaje de regreso fue tranquilo, pero Céline no dejaba de pensar en ese aroma extraño que sintió en Kilian la noche anterior. Era sutil, diferente. No se parecía a ningún perfume que ella tuviera. Intentó ignorarlo, pero su mente no cooperaba.
Esa madrugada, cuando él se quedó dormido profundamente, ella se deslizó fuera de la cama con cuidado. Revisó su ropa con discreción. No encontró labial, ni marcas. Solo una ligera humedad en su ropa interior que no terminaba de encajar. Suspiró. Me est