Habían pasado ya algunas días y el juicio preliminar se acercaba más. Céline y Matthias empezaban a retomar pequeños fragmentos de su antigua rutina, aunque nada era exactamente como antes.
Los niños seguían con ansiedad cuando salían de casa, pero ya no lloraban desconsoladamente. Habían aprendido, a fuerza de repetición y contención, que Matthias volvía. Que ella volvía. Que no estaban solos. Las cosas habían mejorado después que vieron que Matthias se había mudado con ellos de manera ofici