La brisa del puerto la azotaba con la violencia contenida del pasado. Céline descendía lentamente del velero con las piernas tensas, el estómago revuelto y una descarga invisible aún latiendo en sus extremidades. Había enfrentado a Kilian. Le gritó, lo golpeó, lo obligó a mirar la destrucción que dejó tras de sí. Pero no se sentía liberada. No del todo.
Matthias caminaba a su lado en silencio, respetando su espacio, su duelo. Se detuvieron frente a la escuela. Céline fijó la mirada en el vele