Dante regresa mañana.
Bueno… en menos de doce horas.
Esta semana fue rara, pero buena.
Ese día, la conversación quedó así: estábamos tratando de entendernos, de hablar sin matarnos, de no volver a caer en los malentendidos de siempre, cuando el padre de Dante lo llamó.
Su pareja estaba mejorando.
Le dijo que, si quería, podía volver y él haría la presentación.
Le agradeció por todo.
No se lo dijo feo ni como una obligación; sonó más como una oportunidad para Dante de salir de esta situació