Mierda, ¿qué…?
¿Por qué no contesté?
Todo el santo día esperando una respuesta de ellos y cuando llega… no contesto.
Empecé a caminar por todos lados, desesperada.
Tratando de darme la valentía para devolver la llamada.
Pasaron diez minutos y ni él llamaba ni yo me animé.
De la desesperación me puse a gritar.
A gritarme.
Estaba tan metida en mi pelea interna que no vi en qué momento mi tío había entrado en mi casa.
Los dos nos quedamos quietos y sorprendidos.
Él tenía cara de pánico.
«Mie