Desperté al día siguiente y tenía no menos de quince mensajes de Dante: entre fotos, palabras y audios.
Momento… me mandó una foto de él casi desnudo.
Todo empezaba muy tranqui.
Mensaje 1:
“Creo que voy a llegar un poco tarde al hotel, me encontré con unos amigos.”
Una hora después.
Mensaje 2:
“No sé cómo me convencieron, pero voy en camino a un after en la casa de uno de los invitados.
Seguiré reportando.”
Ok, ese “seguiré reportando” ya me dice que está un poco tomado.
Mensaje 3:
Era un a