—Fue un placer tenerlos aquí, pero creo que deberían irse. Aurora debe descansar y ya está un poco tarde.
Los tres miramos el reloj en la pared: no eran ni las ocho de la noche.
—Pero Mattia, tu señora nos acaba de invitar a comer. Pensé que a eso vinimos, a decirles que fueran con nosotros —dijo Renzo.
Mi tío lo miró mal.
—Sí, venía a decirle a Dante. Ella está muy cansada y debe dormir. No creo que quieras ir, ¿verdad?
—Yo quiero ir. Sabina cocina muy rico —dije sonriendo.
Mi tío y Dante me mi