El sol abrasador del Caribe quemaba su piel, aunque la brisa marina proporcionaba una sensación contrastante de alivio fresco. Nikolai permanecía de pie en el borde de la cubierta, contemplando la extensión de agua azul cristalina.
—¿Estás lista, Anna? —preguntó Nikolai, con su voz baja pero autoritaria. Su mirada recorrió el cuerpo de Anna, que vestía únicamente un bikini negro minimalista.
Anna sonrió, ajustándose la máscara de buceo. —No esperaba que fueras el tipo de hombre que disfruta