Una vez que el clamor de la fiesta se calmó y la brillantez del Palacio de Invierno quedó atrás, el silencio envolvió la limusina que llevaba a Anna y Nikolai de regreso a la mansión Volkov. Dentro de la cabina insonorizada del automóvil, las tensiones políticas y empresariales parecieron evaporarse, dejando una intensa intimidad entre ellos.
Nikolai no soltó la mano de Anna durante todo el trayecto. Tan pronto como cruzaron el umbral del dormitorio principal, Nikolai cerró las pesadas puerta