CAPÍTULO 144: LA SEÑORA DE OJOS NEGROS
Hazel
Erik y yo seguimos a Rodrigo fuera de la fábrica. No sabemos qué nos espera, pero mi instinto grita que algo no está bien. Una presión helada se instala en mi pecho, dificultándome la respiración.
Al cruzar la puerta, nos encontramos con una escena que me paraliza.
Harik está en el suelo, acurrucado en cuclillas. Su pequeño cuerpo tiembla incontrolablemente, como si el frío lo atravesara hasta los huesos. Sus ojos están abiertos de par en par, vidrio