CAPÍTULO 166: NO HAY REDENCIÓN
Erik
Axel gruñe, su pecho se expande y contrae con cada respiro agitado, la sangre gotea de su costado y mancha el suelo de piedra bajo nuestros pies. Mi propio cuerpo no está mejor, la piel está desgarrada y los músculos me arden pero no me permito titubear. La batalla aún no ha terminado.
Él me mira con odio puro, sus ojos brillan con esa rabia que ha arrastrado por siglos. Sé que no parará hasta verme caer, pero yo tampoco pienso rendirme. Esta pelea ha sido in