Capítulo 18. Mi Motivo en tu Vientre.
—Oh Dios, eso fue increíble —murmuró Lucas. Se acostó junto a mí en la cama, su respiración aún era irregular y su piel, un horno contra la mía.
Yo estaba tendida, sin fuerzas, exhausta por la intensidad de lo que había sido un acto de pasión y no de contrato. Aparté mi rostro, sintiéndome avergonzada por la total rendición que había demostrado.
Silenciosamente, mis ojos buscaron alrededor de la habitación, una costumbre que había adquirido por el miedo a Nora. Buscaba cámaras, un micrófono, al