Capítulo 19. La Mentira.
Nora estaba conversando por teléfono, su voz era fuerte y llena de emoción.
—Sí, por supuesto, tres semanas —decía con la naturalidad de quien miente sin esfuerzo—. Tres semanas de embarazo. Estoy exhausta, pero feliz.
Escucharla decir eso me revolvía el estómago. Ella se estaba haciendo pasar por embarazada delante de sus conocidos de la alta sociedad, mientras yo era quien llevaba ese bebé en la panza, gestándolo. Ella era la dueña del cuento; yo, la empleada silenciosa.
Luego, Nora gritó par