Capítulo 12. La Llamada que Sella el Destino
Dos semanas habían pasado volando, pero eran un abismo de distancia emocional respecto a la desesperación del hospital. El silencio se había roto, reemplazado por la risa clara de una niña que volvía a ver el mundo. La queratoplastia había sido un éxito rotundo. Lía veía. Veía a su madre, veía los colores de su manta, la luz que se filtraba por la ventana.
Aura se arrodilló frente a su hija, sintiendo el triunfo en cada latido. Besó suavemente las pequeñas manos de Lía. El brutal precio pagado