Kael.
Después de haber peleado contra los vampiros, volvimos al pueblo, y en el camino, noté la mirada perdida de Nuria, cuando casi llegábamos a la entrada.
—¿Estás bien? —le pregunté, rompiendo el silencio que se formó en el ambiente.
Los demás seguían caminando, aunque me echaron una ojeada.
—He de admitir que no fue como esperaba —resopló—. Tuve ayuda, y por eso lo agradezco.
—Con ayuda o no, lograste vengar a tus padres —la animó Celeste, ella lo entendía mejor que nadie—. Así que no