Celeste.
Me encontraba en la enfermería. El aire olía a desinfectante suave, de ese que intentan perfumar para que no huela tanto a hospital, pero no lo logran del todo.
Estaba sentada en la sala de espera con las manos cruzadas sobre el vientre, tamborileando los dedos contra mi camiseta como si eso fuera a calmar la marea de emociones que me recorría el cuerpo.
Kael estaba junto a mí, tranquilo… o pretendiendo estarlo. Llevaba una camisa azul oscuro con las mangas arremangadas, y cada vez