La tarde caía lentamente sobre la ciudad, pintando el cielo con tonos dorados y naranjas, mientras las luces de los edificios comenzaban a encenderse una a una. En el despacho privado de Eva, el ambiente era distinto. La luz que entraba por las cortinas era tenue, melancólica. Como si el día supiera que esa conversación marcaría un antes y un después.
Eva estaba de pie junto a la ventana, su figura recortada contra el reflejo del vidrio. Tenía los brazos cruzados, el ceño fruncido y la respirac