La lluvia siguió toda la noche, golpeando los vidrios como si alguien tocara sin parar para entrar. Eva casi no durmió. Sobre la mesa, aún abierto, seguía el sobre IH-LEG-F con la prueba de que Santiago quería borrar las becas. Al lado, la orden del juez que congelaba esos fondos. Y junto a eso, una lista de nombres en rojo: gente que Santiago degradó, empujó o directamente echó cuando tomó la presidencia. Si quería ganar, necesitaba que hablara la gente a la que él había callado. Si quería sos