C29 - Un beso necesitado.
La atmósfera en la habitación era densa, cargada de una tensión que parecía palpable. Eva se movía de un lado a otro, incapaz de encontrar consuelo en su propio espacio, mientras que Gabriel la observaba con una intensidad que parecía atravesar su alma. Sus ojos azules oscuros, profundos e implacables, la seguían en cada paso, como si intentara desentrañar cada pensamiento que cruzaba su mente.
— En verdad, señor Montenegro, no quiero perder mi trabajo — comenzó Eva, intentando desviar la atenci