—¡¿Cómo pudo ser ella?! ¿Es una broma? —soltó Élodie, en shock.
El auto se alejó de la mansión, mientras el viento movía el cabello de Anthony de un lado a otro.
—La mujer que tanto estuve buscando, siempre fue Isadora. Estuvo bajo mi techo durante años, y no me di cuenta —murmuró Anthony, con la mirada fija en el suelo—. ¿Por qué? ¿Qué pasé por alto?
—¡Se acaba de ir, Anthony! ¿No ibas a matarla? Ya sabes que es ella. ¡No puedes dejar que se salga con la suya! —se quejó la mujer, desesperada