Mateo terminó de redactar un informe en la oficina de la empresa con los dientes apretados. Imprimió el documento, lo grapó con fuerza y caminó hasta el escritorio de Anthony.
Odiaba trabajar para él después de todo lo que había hecho.
Anthony estaba sentado, con la mirada fija en la computadora. Mateo lanzó el informe sobre la mesa. Su hermano le echó una ojeada rápida al documento.
—¿Eso es todo?
Mateo asintió, conteniéndose.
—Sí. Todo lo que pediste.
Anthony soltó un resoplido.
—Me temo q