Isadora estaba en la habitación de las sirvientas, era la única. Hace días que no veía a Mateo porque se la pasaba trabajando con Anthony.
Se peinó el cabello frente al espejo. Su día laboral había terminado y estaba lista para acostarse o charlar un rato con Karina cuando llegara.
De repente, la figura de Mateo apareció por la ventana. Isadora parpadeó al ver cómo se colaba en la habitación.
—¡¿Qué hacés?! —exclamó, sorprendida.
Mateo la ignoró y se sacudió la ropa, luego cerró la ventana con