Isadora estaba limpiando el comedor, pasaba un trapo húmedo por la mesa con movimientos suaves. Entonces, la puerta se abrió de golpe.
Anthony entró con relajo, seguido por dos hombres que llevaban carpetas bajo el brazo y miradas de concentración. Eran hombres de la constructora.
Isadora se irguió de inmediato, con el trapo aún en la mano. Sus ojos se cruzaron con los de Anthony por un segundo, pero la ignoró.
—Este es el comedor principal —le dijo Anthony a los hombres—. Pero todo esto va a