León Thompson, el padre de Lisa, llegó a la mansión Moreau con prisa y su corazón latiendo con fuerza después de haber obtenido algo que nunca creyó posible. Había conducido sin detenerse.
En su mano sostenía una fotografía que imprimió esa misma mañana. La miraba una y otra vez, como si aún no pudiera creerlo.
Se trataba de la hija perdida de los Moreau. Tenía la misma mirada que la señora Moreau. Mismo cabello, los mismos ojos. Era idéntica.
León sonrió
—¿Pero por qué es una sirvienta? No