66. Solo quiero saber si es verdad.
La voz de Raven hendió el aire como un cristal roto, obligando a Isolde a girar sobre sus talones. Un escalofrío helado le recorrió la espalda al ver al lobo avanzar lentamente hacia ellos, su presencia imponente y cargada de una calma tensa que presagiaba una tormenta inminente. Su rostro, habitualmente sereno y enigmático, se había endurecido en una máscara de celos feroces, una rabia contenida que brillaba en sus ojos como fuego oscuro, y la certeza brutal de una verdad que pendía sobre ello