34. Él no puede saber la verdad.
Estaba completamente desorientada. El día había sido un revoltijo de situaciones inexplicables. Todo había sucedido demasiado rápido, demasiado extraño. No podía dejar de preguntarse por qué Raven había permitido que su hijo escapara sin mover un solo dedo para protegerlo. ¿Por qué no había aparecido? ¿Por qué había permanecido al margen? Nada encajaba, y la duda le carcomía la cabeza.
Pero ese no era el único peso sobre sus hombros. Aún llevaba atravesada la amarga sensación de la conversación