110. Será la luna oscura.
La Gran Sala del Consejo se había vaciado, pero el eco de los aullidos de la manada aún resonaba en sus muros, un grito de esperanza y aceptación para el joven Alfa. Sin embargo, para Isolde, la euforia era efímera. La victoria se sentía incompleta con Damián aún atrapado en su inconsciencia.
Necesitaba verlo, sentirlo, tenerlo cerca. Isolde se dirigió a la cámara donde Damián yacía, guiada por una urgencia que le apretaba el pecho. La habitación estaba en penumbra, solo iluminada por la tenue