109. Alexander Shorak.
Al alba, la Gran Sala del Consejo bullía de inquietud. Betas y ancianos ocupaban sus asientos, intercambiando miradas tensas mientras Alexander, impecable y con una estudiada compostura, se alzaba junto al estrado.
— Hermanos Betas, ancianos… Hoy vengo ante todos vosotros para exigir, una vez más, que me dejéis purgar los pecados de nuestro Alfa. Es imperativo que la manada recupere su fortaleza — exigió Alexander.
En ese instante, la pesada puerta del salón se abrió de golpe e Isolde irrumpi