Capítulo 8.
Gail dió un paso al frente y me apretó el hombro con gentileza.
-Alfa, ¿Todos los miembros de su manada han pasado por esto? - Preguntó en tono neutro.
-Si. Cada uno de ellos. - Dijo caminando hacia nosotros. - ¿Algún problema?
-No. - Dijimos ambos.
-Bien, vayamos afuera. - Dijo sin detenerse.
Gail me miró y articuló un "¿Estás segura?".
No lo estaba. Ni siquiera con mi loba yo era una luchadora; mis funciones en la manada eran meramente administrativas. Yo era la que llevaba el presupuesto pa