Capítulo 9.
La temperatura siguió bajando durante la noche.
Estaba segura de que estar aquí a la intemperie durante horas era parte de alguna prueba. Bueno, quizá no tan segura, pero esperaba que así fuera.
-No me estoy congelando. No me estoy congelando... -Murmuraba Gail a un costado de mí.
De alguna lamentable forma nos habíamos arrastrado para quedar unidos por nuestros brazos y compartir algo de calor.
No funcionó ni un poco. Sin embargo, gracias a ello sabía que Gail seguía vivo con cada minu