Capítulo 222.
Bo bajó la mirada lentamente hacia su pecho y luego parpadeó al encontrar garras ahí.
Y solo porque tenía la vista puesta en él no me perdí el momento en el que las garras retrocedieron y el cuerpo de mi lobo comenzó a caer de lado.
Mi oído y mi visión borrosa regresaron a la normalidad poco a poco en esos largos e interminables segundos, así fue como supe que yo era la que se encontraba gritando.
-Vaya, subestimé la velocidad del lobo.
Elevé mi vista hacia el dueño de las garras. Calavera par