Capítulo 221.
A veces odiaba el no equivocarme.
Justo cuando me arrojé hacia atrás por el pasillo para evitar las garras de la chica siniestra, me percaté de algo en el techo.
-¡Arriba! - Grité a mis lobos y ellos elevaron la vista.
Ahí, como un lobo araña se encontraba el jodido Calavera sonriendo ante el espectáculo.
Se dejó caer del techo y se enfrentó a mis lobos.
-Oí que me estaban buscando. - Dijo ignorando la pelea entre su hermana y yo. Solo miró hacia ellos. - ¿Están perdidos?
Por el rab