Capítulo 223.
De un segundo a otro la velocidad de la chica siniestra aumentó considerablemente. Era como si todas las heridas que hasta el momento le había provocado ya no le afectaran ni un poco.
Malas noticias para mí. Sobre todo porque mi velocidad era la que si resultaba afectada.
Seguía sangrando de los cortes que ya me había hecho y mi cuerpo comenzaba a entumecerse. Quizá por la pérdida de sangre.
Ciertamente no me sentía al borde de la muerte como hacía una hora o algo así.
Como sea, tenía que acaba