Capítulo 10.
Esa noche me explicó que íbamos a seguir el mismo ritmo que sus compañeros de manada: Un día entrenaríamos agilidad, al otro fuerza, al otro destreza... en fin, no le seguí el ritmo cuando lo dijo porque me quedé atascada cuando habló sobre mi "graduación".
-¿Un qué?
-Un oso. - Dijo sin darle importancia a mi estremecimiento. - Tranquila, te conseguiré uno porque sé que no hay en este territorio.
Esperaba que estuviera bromeando.
Había descubierto que tenía un retorcido sentido del humo